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El mejor producto o servicio al menor precio posible PDF Imprimir Correo electrónico
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PobreEl mejor 
Academia - 3 Para desarrollar su negocio

El mejor producto o servicio al menor precio posible 

El segundo principio establece que el cliente siempre buscará satisfacer sus necesidades personales, tratando siempre de adquirir el mejor producto o servicio al menor precio posible.

Su principal interés es el de reducir al máximo sus gastos. Ellos desean adquirir las cosas que ellos quieren, de manera inmediata, y muchas veces sin tomar en cuenta las consecuencias a largo plazo.

 

La primera parte de esta ley dice que sus clientes son tanto exigentes como implacables.

Ellos recompensarán con creces a aquellas compañías que sirvan sus intereses y de igual manera permitirán que quiebren aquellas compañías que les sirven pobremente y no es que a los clientes no les preocupe la suerte de determinada empresa, sino simplemente que ellos se preocupan más acerca de sí mismos y de su propia satisfacción, que lo que se preocupan acerca del éxito o fracaso de una empresa en particular.

 

Cuando usted ve un negocio que ha quebrado y ha tenido que cerrar sus puertas, puede estar seguro que este ha sido un negocio que o no quiso o no pudo servir a suficientes clientes, a un precio que les permitiera continuar operando.

 

Los clientes simplemente silenciosamente salen de aquel negocio, les dejan saber a sus amigos y nunca vuelven.

 

La segunda parte de esta ley dice que los clientes siempre buscarán perseguir el camino más fácil para satisfacer sus necesidades más apremiantes.

 

Desde el punto de vista del cliente, todas sus acciones están perfectamente calculadas. El cliente siempre sabe qué servirá mejor sus intereses. Cuando usted se embarca en un nuevo negocio, usted coloca su todo futuro financiero a la merced de poder satisfacer a sus clientes cada día. Desde el momento en que usted abra sus puertas, sus clientes determinarán que es lo que usted venderá, cuanto venderá, a que precio o cuál será su margen de ganancia.

 

La tercera parte de esta ley dice que todo plan de negocios debe empezar con un cliente en el centro.

 

Uno de los peligros más grandes que cualquiera empresa puede correr, es el perder el contacto con sus clientes y las necesidades que estos buscan satisfacer.

 

Muchos empresarios tienden a hablar demasiado entre sí, ignorando a la persona, que a la postre es quién determina el éxito o el fracaso de la empresa.

 

Toda junta directiva, todo comité de mercadeo, todo equipo de desarrollo de nuevos productos, debería erigir una estatua mental de su cliente y ponerla en la misma mesa en donde ellos se sientan a tomar decisiones.

 

Antes de cualquier reunión en la cual se discuta lo que usted desea hacer, en cuanto a su producto o servicio se refiere, pregúntese si está  estatua en verdad fuese mi cliente y él se encontrara aquí, escuchándonos,

¿Cuáles serían sus impresiones?

¿Qué pensaría acerca de nuestros planes?

¿Apoyaría estas decisiones?

¿Qué diría?

¿Contaríamos con su aprobación?

 

 

 

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