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Los motivantes internos

Hablemos ahora de los motivantes internos. Después de todo ellos son los que logran despertar en nosotros motivación y compromiso duradero hacia la realización de nuestras metas. Las personas que han logrado identificar estos motivantes internos y los han hecho sus mejores aliados, han logrado alcanzar grandes niveles de éxito y han logrado materializar sus metas más ambiciosas.

 

El Doctor J.N. Jackson condujo una serie de experimentos orientados a encontrar los factores que motivan a las personas a salir adelante y a aumentar grandemente su productividad personal.

 

Entre los que él consideraba motivantes internos, encontró tres de gran importancia.

 

Primero la Autosuficiencia, que es simplemente nuestro deseo de salir adelante como resultado de nuestros propios méritos y habilidades; esta es la necesidad que nos impulsa a prepararnos y a desarrollar todos los atributos y hábitos que consideremos nos puedan llevar más cerca de la realización de nuestras metas y aspiraciones.

 

Este sentimiento de autosuficiencia nos provee con la certidumbre que en verdad podemos alcanzar todo aquello que deseemos. Esta puede ser la mayor de todas las fuerzas motivacionales internas; es un sentimiento de poder personal, que viene como resultado de nuestra propia percepción de nuestra habilidad para enfrentar cualquier situación y no en la habilidad en sí.

Henry Ford solía decir: “Aquellos que creen que pueden y aquellos que creen que no pueden lograr algo, ambos están en lo correcto”.

 

El segundo motivante interno es la preocupación por la excelencia en nuestras vidas. James Lombardi, entrenador de fútbol norteamericano creía que la calidad de la vida de una  persona va en proporción directa a su compromiso hacia la excelencia. Y, en verdad, el éxito de nuestros esfuerzos no depende tanto, del esfuerzo mismo como de la motivación que nos lleva a realizarlo.

 

Sin embargo el doctor Jackson encontró que uno de los motivante internos más poderosos en

nuestra vida es nuestra autoestima. La autoestima es la base de toda motivación positiva o negativa; a pesar de que nadie nace con autoestima, de igual manera que con cualquier otro sentimiento de motivación, el aprender a quererse a sí mismo y desarrollar una gran autoimágen, toma práctica.

¿Qué ve usted cuando mira al espejo?. Juzgando sus acciones, sus hábitos, méritos o habilidades: ¿Ve a una persona a quién respeta?.

¿Ve a la persona que en realidad desea ser?.

¿Está caminando en la dirección que quiere?.

¿Está haciendo aquello que verdaderamente desea?.

¿Se está convirtiendo en la persona en la cual desea convertirse?.

¿Esta usted en control de aquello que sucede en su vida?.

 

Si puede responder “SI” a la gran mayoría de estas preguntas, su autoestima seguramente está en muy buenas condiciones. Si la respuesta ha sido negativa, los siguientes minutos pueden ser de gran importancia para usted.

 

Una gran autoestima es el resultado de la imagen que usted posee de sí mismo, de cual ha sido su propia evaluación en su participación en el juego de la vida.

 

Su autoestima está influenciada por cuatro aspectos de gran importancia:

 

Primero, su Sentido de Pertenencia. Todos en mayor o menor medida tenemos la necesidad de sentir que somos parte de algo mucho mayor que nosotros mismos; los psicólogos conocen esto como la Necesidad de Afiliación, la necesidad de ser aceptados por aquellas personas a nuestro alrededor.

 

El segundo aspecto que influye es su autoestima es su Sentido de Identidad. Este es la necesidad de poder experimentar una identidad propia y única, distinta a la de las demás personas. Cada uno de nosotros posee una combinación única de talentos y habilidades que nunca han existido y nunca existirán exactamente de la misma manera. Los grandes triunfadores saben quienes son, tienen confianza en sus creencias y poseen un gran respeto por su propio potencial y por el papel que juegan en la vida.

 

En tercer lugar, está su Sentido de Dignidad y Mérito. Este es el orgullo de ser quienes somos, de saber que la posición en que nos encontramos y los éxitos que hemos cosechado son el resultado de nuestro esfuerzo, de nuestro compromiso y de nuestra búsqueda incesante por la excelencia. Si usted actúa en contra de sus propios valores es muy posible que no sienta gran dignidad.

 

Finalmente está su Sentido de Control, este es el aspecto que afecta de mayor manera su autoestima y uno con el cual muchas personas tienen gran dificultad. Todos deseamos saber que poseemos dicho control, todos necesitamos creer en nuestra propia habilidad para controlar positivamente aquello que nos sucede.

 

Este sentido de control es lo que nos permite creer que no sólo merecemos el éxito, sino que poseemos lo que necesitamos para alcanzarlo.  El doctor Albert van Guden, de la Universidad de Stanford lo puso de esta manera: “La fuerza de convicción de las personas en su propia efectividad es algo que determina que ellas traten o no de encontrar la solución a cualquier situación que puedan estar enfrentando”.

 

Una de las primeras cosa que debe hacer todo vendedor es desligar su autoestima y su autovaloración de su capacidad para vender determinado producto. Si usted permite que su autoestima dependa de su capacidad para vender un producto, o de otras circunstancias que no están totalmente bajo su control, lo que sucederá es que usted se sentirá bien acerca de sí mismo, cuando logre vender su producto, pero experimentará una gran depresión cuando el producto no se venda o cuando su cliente diga “NO”.

 

Entonces, si en lugar de basar nuestra autoestima en el que podamos o no vender un producto, la derivamos de dar siempre lo mejor de nosotros mismos, de que amamos nuestra profesión y de que verdaderamente estamos interesados en servir a nuestros clientes; si nuestra autoestima se fundamenta en saber por que estamos haciendo lo que estamos haciendo y el tener una visión clara de nuestras metas y objetivos; estaremos basando nuestra autoimágen en aspectos que sí están bajo nuestro control y no en factores externos como el precio del producto o el estado de ánimo del cliente, factores que no siempre podemos controlar; por esta razón, nunca, nunca debemos otorgar a otros el poder de decidir nuestro valor como persona.

 

Para efectuar el cambio que deseamos, es importante tomar la firme decisión de cambiar y aún más importante, acompañar esta decisión con una serie de comandos y direcciones específicas sobre como actuar, que nuevos hábitos adquirir, que actividades abandonar y como responder cuando una situación nos esté empujando a ser negativo.

 

Si este cambio no es un cambio profundo, entonces nuestros temores, nuestros malos hábitos, nuestras limitaciones y nuestras falsas creencias volverán a tomar control de nuestra vida. ¡Decida cambiar!. ¡Aférrese a su decisión!. Y, verá que al final el resultado no solo será una mayor productividad en el campo de las ventas, sino una vida plena y feliz, llena de gratificaciones y éxitos.

 

 

 

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