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El temor a lo desconocido PDF Imprimir Correo electrónico
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Academia - 3 Para desarrollar su negocio

El temor a lo desconocido 

 

He aquí los cuatro temores o miedos más comunes en el campo de las ventas:

 

El primero es el Temor a lo Desconocido: El temor a lo desconocido podría ser considerado como el arma utilizada por el hombre para garantizar su supervivencia.

 

El aventurarse a lo desconocido muchas veces puede ser relacionado con el arriesgar la vida misma.

 

Cuando Cristóbal Colón partió en búsqueda de una nueva ruta hacia el Oriente a través de un océano totalmente desconocido para los navegantes de aquella época, existía en las mentes de muchos la posibilidad muy real de que él y su tripulación nunca regresaran.

 

Cuando el primer hombre se aventuró en una pequeña cápsula a conquistar la inmensidad del espacio, existía la posibilidad de que no regresaran a salvo de tal osadía y muchos, ciertamente, nunca regresaron.

 

En su libro “Tus Zonas Erróneas”, Wayne Dyer recalca, sin embargo, como existe el peligro en convertirnos en expertos de la inseguridad.

 

La educación en nuestra sociedad tiende a entrenarnos desde muy temprana edad para que seamos cautelosos, estimulando la prudencia y la precaución, a expensas de la curiosidad y la seguridad, a expensas de la aventura.

“Evite lo Dudoso”;

“Permanezca en áreas que conozca”;

“No se aventure jamás en lo desconocido”;

 

estos mensajes pueden convertirse en serias barreras psicológicas a lo largo de nuestra vida. Ese temor a lo desconocido no nos permite que tomemos riesgos, comenzamos a demandar garantías, no emprendemos ninguna empresa que no ofrezca un cien por cien (100 %) de posibilidad de triunfo y olvidamos que el éxito demanda que tomemos riesgos.

 

Olvidamos que como en el juego de béisbol, es imposible llegar a la segunda base, manteniendo un pié en la primera base. Que si en verdad deseamos triunfar, tarde o temprano vamos a tener que abandonar la seguridad de lo promedio, dejar las garantías que ofrece la mediocridad y aceptar los riesgos que demanda lo grandioso.

 

¿Cómo podemos, entonces, deshacernos de este miedo? Desarrollando una gran autoimágen, preparándonos para el triunfo y manteniendo nuestra visión enfocada en nuestras metas.

 

Muchos tememos a lo desconocido porque nuestras expectativas sobre el resultado final son negativas y esto nos hace dudar de nuestras propias capacidades.

 

En mi trabajo como educador he tenido que enseñar uno de los cursos considerados como uno de los más difíciles, no solo en el área de la química, sino de toda la Universidad, la Teoría Cuántica y en ocasiones, el temor de los estudiantes sobre esta parte de la físico – química, es tal, que les inhibe de utilizar todo su potencial.

 

Esto me ha enseñado una de las lecciones más importantes, en nuestra relación con las demás personas. Las expectativas que tengamos acerca de otras personas y acerca de nosotros mismos, siempre determinarán los resultados que obtengamos; lo mismo sucede en el campo de las ventas; el tener grandes expectativas saca a relucir lo mejor de cada uno de nosotros.

 

Mis estudiantes saben que siempre exigiré de ellos más de lo que ellos mismos creen poder dar. Curiosamente ellos son los primeros en asombrarse de sus propias capacidades.

 

Alguna vez uno de mis estudiantes me preguntó directamente:

¿Qué me hacía creer a mí, que en verdad él podía realizar aquello que yo le pedía?.

Le respondí que no me cabía la menor duda que él contase con el potencial necesario para realizar aquella tarea exitosamente; lo que verdaderamente era importante, era si él iba a tomar la decisión de utilizar dicho potencial y confirmar lo que yo ya sabía o simplemente iba a dejar pasar la oportunidad de descubrir si la semilla de éxito se encontraba ya dentro de sí. Su trabajo fue el mejor de la clase en aquella oportunidad. 

 

 A principios de Siglo apareció en el periódico TIMES de Londres un aviso clasificado, que según la historia, llegó a convertirse en uno de los avisos clasificados más exitosos de todos los tiempos; el aviso leía: “Se necesitan hombres para realizar peligroso viaje, la paga es baja, el frío es intenso y habrá largas horas de completa oscuridad. Dudosa posibilidad de un regreso seguro. Gran honor y reconocimiento en el caso de que el viaje sea un éxito”; firmado Ernest Chacletown. 

Ernest Chacletown buscaba un grupo de hombres para realizar la conquista del Polo Sur. A la mañana siguiente, más de cinco mil hombres estaban frente a las oficinas del Times. Chacletown llegó al Polo Sur en 1.907. La lección es muy sencilla, la gran mayoría de nosotros respondemos cuando se nos reta a alcanzar la grandeza.

 

 

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