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El Recolector de Sueños PDF Imprimir Correo electrónico
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Comunicación numero diez (10) con la página Web, sus clientes consumidores y Empresarios, distribuidores, Vendedores Independientes. Fecha 09 07 2013

 

El Recolector de Sueños

El anterior  recolector de basura, Dalcio de Souza, de 35 años de edad, y su esposa Patricia, de 27 años, son gerentes de la compañía y trabajan aproximadamente cuatro horas diarias. Ellos pueden contar más de120 distribuidores en su organización esparcida en los estados de Río de Janeiro, Minas Gerais, Parana, y Sao Paulo. Y aun en Chile y Angola. Ellos recomiendan que para tener éxito, nunca abandone sus sueños, estudie, lea y trabaje con sus líneas – las de ellos tienen 10 distribuidores directos (hijos Frontales). “Yo necesito apoyar a mis Distribuidores así como mis Gerentes me apoyaron a mi. Mi éxito es un resultado del éxito de ellos”, así les enseña Dalcio a sus Distribuidores, con el corazón y con lagrimas en sus ojos.

Hasta hace algún tiempo, yo no tenía dinero ni para comprarles a mis niños las galletas que siempre pedían. Hoy día me siento con Douglas, de 7 años de edad, y David, de 3 años, a jugar con los carros de juguete que les regalamos en navidad. Y yo, que antes ni podía pagar por el pasaje para el bus, ahora tengo mi propio carro. Todo lo que necesitamos hacer es ir tras nuestros sueños y no darnos por vencidos.

Hasta abril, Patricia, mi esposa y compañera de 15 años, y yo, no teníamos nada. Algunas veces ni siquiera podíamos comprar el gas de la estufa para hacerles la comida a los niños. Me ganaba la vida recogiendo basura y empujando mi pesada carreta por las calles de Complexo da Mare, en Río de Janeiro. Mi esposa a veces venia a ayudarme. La carreta era tan pesada que era difícil para mi dormir por la noche ya que el cuerpo me dolía tanto.

Un domingo en particular, el 11 de abril del año pasado, lo recuerdo como si fuera hoy, un vecino nos vio pasar y empezó a bromear diciendo, “Dalcio,¿no te gustaría trabajar para una compañía Mult.-nacional?” Le dije que si inmediatamente, pero el no me contesto. El había comenzado recientemente el negocio y apenas estaba conociendo la compañía. Al día siguiente, los dos nos dirigimos a la sede de la compañía en Botafogo. En el camino le pregunte a mi amigo porque creía en mi y el respondió, “Bueno, Dalcio, tu y tu esposa son trabajadores. Todos los días recogen basura y empujan esa carreta pesada por las calles. Merecen una oportunidad”.

Lo que el dijo me dejo pensando y sentí que no podía perder esta oportunidad. Siempre he sido un soñador y nunca he abandonado mis sueños. Créanme, he tenido grandes desilusiones. Antes de ganarme las vida trabajando en lo que nadie mas quiere hacer, me mude de Río al Estado de Tocantis) al Lado de Brasil) para trabajar en una mina de turmalinas. Invertí todo lo que tenia. Sin embargo, casi perdí la vida en un accidente automovilístico yendo a mi primer día de trabajo. Todo mi cuerpo estaba quemado. Los doctores decían que no se podía hacer nada. El gran sueño de las gemas termino en ese momento, el momento en que el eje de la dirección del carro se partía a 90 Km. /hora.

Pero mis sueños no habían sido destrozados. Ahora mi nuevo sueño era sobrevivir. Con el tiempo, me recupere, regrese a Río y empecé a recoger basura como la única manera de alcanzar mi próximo sueño. Esto fue hasta ese lunes en abril cuando pedí dinero prestado para el bus y fui con Patricia a Botafogo. Llegamos a la casa creyendo que  no entendía muy bien lo que estaba pasando ni como funcionaba todo.

A pesar de esto, tres cosas estaban bien claras. Incluso un tipo tímido como yo se daba cuenta de que aquí todo el mundo se llevaba bien y a todos se les trataba igual. Yo siempre había sentido dudas de acercarme mucho a la gente, pero en la compañía me sentía a gusto. También me di cuenta de que los productos eran de optima calidad. Ya que todos hablaban bien de ellos.

¿La tercera certeza? Tenía en mis manos la oportunidad de una vida. ¡ Este era el sueño que había estado esperando!.

Este sueño tocaba mi puerta. No podía ser un recolector de basura toda mi vida. Si no lo intentaba, nada iba a cambiar en mi vida.

Pero necesitaba US$ 300 para comprar los créditos. ¿A quien le podría pedir dinero prestado? Mi primer amigo dijo que no, el segundo me dijo lo mismo y el tercero me pregunto cuando le pagaría. Fui honesto:” No tengo idea, pero te garantizo que te devolveré hasta el ultimo centavo”. Al día siguiente martes, nos hicimos Empresarios, distribuidores, vendedores independientes de la compañía. Entonces, gracias al apoyo de los gerentes Joseli Silva, Juares de Jesús Roberto, y Robson de Campos, quien me tomo bajo sus alas, en solo 15 días pague los US$300 que había prestado y pude ahorrar otros US$150 para mi familia.

Mis amigos empezaron a notar los resultados de usar los productos, tanto en mi como en mi esposa y ellos también los querían probar, Mientras tanto, yo hacia todo lo posible por asistir a todas las reuniones y discursos…     Necesitaba aprender lo más que me fuera posible. Si no tenía dinero para el transporte, lo pedía prestado. Si no era suficiente para todo el camino, entonces caminaba el resto. Lo que realmente me importaba era no dejar pasar esta oportunidad. Después de todo, siendo que habían pasado mas de 20 años desde la ultima vez que había estado en un salón de clases, a menudo digo que la compañía igualmente nos renumera con una educación secundaria.

La compañía cambio mi mundo. Mi mundo solía ser el mundo de la basura. Ya no es así. En solo tres meses me hice Supervisor y el pasado septiembre logre el nivel de gerente. Mis ganancias mensuales promedio son de US$ 2800 y mi cheque de bonificación de diciembre fue de US$1700. Ya no sufro de dolores en el cuerpo y pude hacer un viaje para visitar a mi padre en Goias después de tres años sin verlo. Además de eso, viajamos en avión por primera vez en nuestras vidas. Ahora tengo un carro en mi garaje y siempre hay gas en la estufa y galletas en la jarra. Y mis hijos siempre me dicen, “! Papa, danos el dulce de la compañía!”.

“Tenia en mis manos la oportunidad de una vida. Este era el sueño que había estado esperando. Estaba tocando mi puerta…”

 

 

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